jueves, 15 de agosto de 2024

México SA

Claudio X. González, al desnudo // MCCI: dineros y prácticas sucias // Gringos y barones lo financian
Carlos Fernández-Vega
Demasiada coincidencia para ser casualidad: Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) es financiado por agencias gubernamentales de Estados Unidos y un grupo de organizaciones civiles, empresas y fundaciones mexicanas, todas propiedad o asociadas a la minoría rapaz, a la mafia del poder y a los poderes fácticos (Iglesia incluida), es decir, los mismos que arman y pagan sucias campañas mediáticas en contra de Andrés Manuel López Obrador y su administración, y se amparan contra todos y cada uno de los actos de gobierno. Las caras visibles de esta organización sin fines de lucro son Claudio X. González Guajardo y María Amparo Casar, que de 2016 a 2023 recibieron donaciones por más de 502 millones de pesos, más un generoso copete de casi 97 millones de pesos que la emba­jada estadunidense en México les entregó entre el 29 de agosto de 2018 hasta enero de 2024.
En la mañanera de ayer, el titular de la Unidad de Inteligencia Financiera, Pablo Gómez, lo detalló así: el organismo emisor de las transferencias financieras se llama Financial Services Center y están facturadas o fueron facturadas por parte de Mexicanos Contra la Corrupción a nombre de una entidad que se llama US Agency for International Develop­ment, Embajada de Estados Unidos, es así como aparece la cuenta bancaria, desde donde se emitieron los 96 millones 740 mil 613 pesos 60 centavos a partir del 29 de agosto de 2018, recién acababa de llevarse a cabo en México la elección presidencial y del Congreso. Además, aportaciones de otras agencias gringas con la Fundación Nacional para la Democracia.
Algo más: estas aportaciones del gobierno de Estados Unidos a Mexicanos Contra la Corrupción no vienen del año 2015, cuando ésta fue fundada, sino a partir del momento en que en México se realizan unas elecciones presidenciales y el candidato que resulta elegido fue López Obrador, y un Congreso con mayoría de la corriente encabezada por Morena y que conforma ese movimiento denominado Cuarta Transformación, en la que no sólo participan tres partidos, claro, sino muchísima gente que no corresponde ni es miembro de ninguno de estos tres partidos, pero que forman parte de un movimiento nacional y popular mexicano. Entonces, la subvención del gobierno estadunidense no se da antes de las elecciones de 2018.
Por si fuera poco, MCCI recibe donaciones (deducibles de impuestos para quienes aportan fondos) de una cascada de empresas, fundaciones y organizaciones no gubernamentales con sede en México, cuyos propietarios o cabezas visibles son los dueños de las fortunas más abultadas del país, como el tóxico Germán Larrea, Ricardo Salinas Pliego, Antonio del Valle Perochena, Alejandro Ramírez Magaña, Alberto Torrado, la familia Chedraui y sus personeros como Valentín Díez Morodo, el Centro de Estudios Espinosa Yglesias y la Fundación Gentera, de los Legionarios de Cristo, quienes además de financiar las sucias campañas mediáticas, cómodamente evaden impuestos por medio de sus donaciones.
Por cierto, entre los pagos millonarios realizados por MCCI aparece (¡sorpresa!) la revista Nexos, de Héctor Aguilar Camín. También, los sueldos que se autopagaron sus cabezas visibles: María Amparo Casar (pensión de Pemex aparte), 26 millones 514 mil 57 pesos con 74 centavos; Claudio X. González Guajardo, 11 millones 244 mil 873 pesos con 72 centavos. De ese tamaño su decisión de ser una organización sin fines de lucro.
Años atrás, en octubre de 2021, en este espacio se documentó que todos los grandes corporativos y/o multimillonarios tienen sus fundaciones. Por ejemplo, Grupo México, del tóxico Germán Larrea; Teletón; Telmex; Roberto Hernández (experto en evadir al fisco); Femsa (la del Oxxo); Alberto Bailleres; Carlos Slim, y hasta Vicente Fox.
Por esas fechas, la entonces titular del Servicio de Administración Tributaria, Raquel Buenrostro, denunció que MCCI utiliza un entramado muy parecido al empleado por las empresas factureras para la evasión fiscal y mediante ese mecanismo meten nóminas de personas inexistentes, servicios que no existen y donativos que no son donativos, sino transferencias para otro tipo de acuerdos.
Entonces, MCCI ya tiene chamba y no tiene que ir muy lejos para realizarla: que se investigue a sí misma por prácticas ilegales y oscuros manejos financieros.
Las rebanadas del pastel
Ya está: por unanimidad, la sala superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación declaró la validez de la elección presidencial. Hoy, Claudia Sheinbaum recibirá su constancia de mayoría como presidenta electa.
X, antes Twitter: @cafevega   cfvmexico_sa@hotmail.com

MCCI: oligarquía antinacional
Pablo Gómez, titular de la Unidad deInteligencia Financiera (UIF) de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, dio a conocer que el organismo no gubernamental Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad AC (MCCI), cuyos apoderados legales son Claudio X. González Guajardo y María Amparo Casar Pérez, tuvo ingresos por 502 millones 588 mil pesos en el periodo de 2016 a 2023. De ese monto, casi 97 millones de pesos fueron aportados por la embajada de Estados Unidos en México, y destaca que los recursos de este poder extranjero comenzaron a entregarse justo cuando la Cuarta Transformación llegó al gobierno federal. Asimismo, MCCI recibió fondos de fundaciones estadunidenses que durante décadas han organizado y financiado golpes de Estado y regímenes de ultraderecha en América Latina.
Ante estos datos, el presidente Andrés Manuel López Obrador informó que enviará una nueva nota diplomática, acompañada de una carta, a su homólogo Joe Biden, en las cuales exigirá explicaciones por el financiamiento millonario a un ente dedicado al golpeteo político, la desestabilización y las campañas de desinformación. En su conferencia de prensa, el mandatario inquirió: ¿Cómo se llama eso? Intervencionismo, y es hasta de mal gusto, contrario a la ética y a la urbanidad política. ¿Cómo, por un lado, se mantienen buenas relaciones, de cooperación, y al mismo tiempo se entrega dinero a opositores para calumniar? ¿Por qué esa politiquería tan ramplona de tirar la piedra y esconder la mano? ¿Por qué ese doble discurso, esa doble moral? ¿Por qué esa hipocresía?, y llamó a que desaparezca esa modalidad perversa de hacer política internacional.
Se trata, ciertamente, de una actitud hipócrita, de un escandaloso doble rasero. Para ilustrar hasta qué punto Washington condena este tipo de actos cuando son otros quienes los perpetran, basta recordar el supuesto pago, por parte del Kremlin, para posicionar unas pocas publicaciones en redes sociales dirigidas a influir en la voluntad popular durante las campañas presidenciales de 2016. Dicho episodio motivó una investigación especial por parte del Congreso y el Departamento de Justicia, y la emisión de toda clase de invectivas en contra de Rusia por interferir en asuntos internos de otro país. Al mismo tiempo que no tolera que entidades extranjeras publiquen un puñado de tuits, la Casa Blanca pretende que el resto del mundo acepte como normal que sus agencias de espionaje y sus poderes fácticos financien a grupos oligárquicos que intentan manipular a la opinión pública.
Al igual que en otras ocasiones, MCCI reaccionó con indignación a las revelaciones sobre sus cuestionables conductas en un comunicado en el que niega cualquier móvil político, se dice víctima de persecución y presenta sus labores como un servicio a la democracia y al derecho a la información. Sin embargo, la coordinación entre MCCI, los partidos de la derecha (o lo que va quedando de ellos tras la desaparición del PRD y la caída libre del PRI), los comunicadores mercenarios y las granjas de bots que llevan a cabo operaciones de difusión de noticias falsas es tan conspicua y tan conocida por todos los actores políticos que sus deslindes van de lo risible a lo grotesco. Por otro lado, como reveló la UIF, y no ha sido desmentido, María Amparo Casar cobró del organismo paraempresarial 26 millones 514 mil pesos entre 2016 y 2023; es decir, 2 millones 946 mil anuales, 245 mil mensuales. Estos ingresos equivalen a 33 salarios mínimos actuales y a muchos más de los vigentes hasta el sexenio pasado. Para un ciudadano de a pie resulta inevitable preguntarse si una persona que cobra semejantes fortunas por combatir la corrupción lo hace en defensa de ideales o si la guía un insaciable afán de lucro.
Washington debe cesar un injerencismo que no sólo es ilegal y contrario a las buenas formas diplomáticas, sino que le enajena simpatías en una sociedad mayoritariamente comprometida con la soberanía nacional y el proceso de transformación en curso. En cuanto a MCCI, sus impulsores harían bien en darse cuenta de que ponerse al servicio de poderes foráneos no hace sino ahondar el rechazo social hacia su agenda y las apabullantes derrotas electorales de sus membretes partidistas.

Rosario Castellanos y la condición de la mujer
Felipe Ávila
Rosario Castellanos es una de nuestras más grandes escritoras y pensadoras. Es también pionera del feminismo mexicano. En muchos de sus textos, describió la condición de marginación y subordinación en que vivían las mexicanas, particularmente las indígenas, y criticó los valores, estereotipos, prejuicios y actitudes que la sociedad patriarcal les imponía.
José Emilio Pacheco reconoció su importancia y se lamentó: nadie en este país tuvo, en su momento, una conciencia tan clara de lo que significa la doble condición de mujer y de mexicana, ni hizo de esta conciencia la materia prima de su obra, la línea central de su trabajo. Naturalmente, no supimos leerla.
Su tesis de maestría, Sobre cultura femenina (1950), es una de las obras centrales del feminismo mexicano. Allí se pregunta si hay un modo de pensar específicamente femenino; la intuición, concede como respuesta. Desde esa perspectiva, la trascendencia que se ha asignado a las mujeres es la maternidad; a los hombres la producción cultural. Esto no es algo natural. Es un condicionamiento sociocultural. A pesar de ello, mujeres ejemplares han trascendido esa limitación y se interroga, ¿cómo hicieron mujeres excepcionales como Safo, Santa Teresa, Virginia Woolf y Gabriela Mistral para vencer esos obs­táculos? Los hombres producen la cultura para trascender; las mujeres trascienden a través de la maternidad, de sus hijos. La mujer, en vez de escribir libros, de investigar verdades, de hacer estatus, tiene hijos. Rosario combate este prejuicio de la inferioridad intelectual de las mujeres, expuesto sin ambages por pensadores como Schopenhauer, Weininger, Nietzsche y Moebius. Algunas de las conclusiones de su tesis de maestría las superaría años después, cuando cobró una conciencia de lo que significaba ser mujer y liberarse. Hizo suya la tesis de Simone de Beauvoir: No se nace mujer, llega una a serlo.
En Mujer que sabe latín , el libro donde mejor expone sus ideas feministas, con una fina prosa y aguda ironía, se burla de los estereotipos que la sociedad patriarcal impone a la figura femenina. Entre muchos pasajes importantes, está éste: La mujer bella se extiende en un sofá, exhibiendo uno de los atributos de su belleza, los pequeños pies, a la admiración masculina, exponiéndolos a su deseo. Están calzados por un zapato que algún fulminante dictador de la moda ha decretado como expresión de la elegancia y que posee todas las características con las que se define a un instrumento de tortura. En su parte más ancha aprieta hasta la estrangulación; en su extremo delantero termina en una punta inverosímil a la que los dedos tienen qué someterse; el talón se prolonga merced a un agudo estilete que no proporciona la base de sustentación suficiente para el cuerpo, que hace precario el equilibrio, fácil la caída, imposible la caminata. ¿Pero quién, si no las sufragistas, se atreve a usar unos zapatos cómodos, que respeten las leyes de la anatomía? Por eso las sufragistas, en justo castigo, son unánimemente ridiculizadas.
Rosario va desmontando, con ironía, los estereotipos de las conductas que se asignan a la joven, virgen, a la casada, a la madre, a la cabecita blanca. En contraposición, afirma la voluntad de la mujer por romper ese condicionamiento social: “Con una fuerza a la que no doblega ninguna coerción; con una terquedad a la que no convence ningún alegato; con una persistencia que no disminuye ante ningún fracaso, la mujer rompe los modelos que la sociedad le propone y le impone para alcanzar su imagen auténtica y consumarse –y consumirse– en ella…”
Critica el ideal femenino de la cultura occidental, delineado en la Biblia: mujer pura, fiel con el marido, devota con los hijos, laboriosa en la casa, prudente para administrar el patrimonio familiar, leal, paciente, casta, sumisa, humilde, recatada, abnegada, sacrificada. El ámbito en el que transcurre la existencia femenina es el de la moral. Pero además del alma que se les reconoció, las mujeres tienen cuerpo. Y sobre el cuerpo de la mujer, negado, incomprendido, estigmatizado, utilizado por los hombres, Rosario describió con dureza esa incapacidad del varón de entenderlo, con una descripción que sigue siendo, por desgracia, tan actual:
“Animal enfermo, diagnostica San Pablo. Varón mutilado, decreta Santo Tomás. La mujer es concebida como un receptáculo de humores que la tornan impura durante fechas determinadas del mes, fechas en las cuales está prohibido tener acceso a ella porque contagia su impureza a lo que toca, alimentos, ropa, personas. Escenario en el que va a cumplirse un proceso fascinante y asqueroso: el del embarazo. Durante esa larga época la mujer está como poseída de espíritus malignos que enmohecen los metales, que malogran las cosechas, que hacen mal de ojo a las bestias de carga, que pudren las conservas, que manchan lo que contemplan…”
Pero Rosario, como muchas de las mujeres que se han identificado con ella y se rebelan por cambiar la sociedad patriarcal, por romper ese condicionamiento social, afirma:
“Con una fuerza a la que no doblega ninguna coerción; con una terquedad a la que no convence ningún alegato; con una persistencia que no disminuye ante ningún fracaso, la mujer rompe los modelos que la sociedad le propone y le impone para alcanzar su imagen auténtica y consumarse –y consumirse– en ella…”
Concluye: Los hombres no son nuestros enemigos naturales, nuestros padres no son nuestros carceleros natos. Si se muestran accesibles al diálogo tenemos abundancia y variedad de razonamientos. Tienen que comprender, porque lo habrán sentido en carne propia, que nada esclaviza tanto como esclavizar, que nada produce una degradación mayor en uno mismo que la degradación que se pretende infligir a otro. Y que si se le da a la mujer el rango de persona que hasta ahora se le niega o se le escamotea, se enriquece y se vuelve más sólida la personalidad del donante.