martes, 27 de agosto de 2024

Sólo 6 estados, de 50, pueden dar el triunfo para presidente en EU

La contienda sigue cerrada, a 10 semanas de la elección
Demócratas y republicanos se lanzan por entidades claves // Kamala y Walz irán a Georgia // Trump y Vance viajarán a Pensilvania y Michigan
▲ Los candidatos a la presidencia de EU, Kamala Harris, del Partido Demócrata, y Donald Trump, del Republicano, mantienen estrecha diferencia en la preferencia del electorado, de acuerdo con recientes encuestas. Las imágenes son de archivo.Foto Ap
David Brooks y Jim Cason  Corresponsales
Periódico La Jornada  Martes 27 de agosto de 2024, p. 31
Nueva York y Washington., Gozando del éxito de la Convención Nacional Demócrata de la semana pasada, la candidata presidencial de ese partido, Kamala Harris, y su compañero de fórmula, Tim Walz, comenzarán mañana una gira en autobús al estado clave de Georgia, mientras sus contrincantes republicanos Donald Trump y J.D. Vance realizarán múltiples actos en Pensilvania y Michigan.
Esos estados no fueron seleccionados por las campañas al azar; son tres de los seis o siete considerados claves, en torno a los cuales muy probablemente se definirá el resultado nacional de la elección presidencial del 5 de noviembre.
Las encuestas indican que la contienda presidencial está muy cerrada y por lo tanto el enfoque en las últimas 10 semanas será sobre esos estados claves, entre los cuales están Pensilvania, Michigan, Wisconsin, Georgia, Arizona, Nevada y posiblemente Carolina del Norte. En dichas entidades, los candidatos están virtualmente empatados, aunque a nivel nacional Harris está arriba por 3 puntos, según el promedio de las principales encuestas. Pero no hay voto directo nacional para presidente en este país, y en la práctica se realizan 50 elecciones estatales, y con un par de excepciones, quien gane cada estado se lleva todos los votos electorales de esa entidad para acumular los 270 o más que se requieren al final para ganar la Casa Blanca.
Más de 154 millones de personas participaron en la elección nacional de 2020, pero Joe Biden ganó sólo por un margen de entre 100 mil y 300 mil votos en total. El sitio de noticias y de análisis político Axios examinó el electorado potencial de 2024 y concluyó que aproximadamente 244 millones de estadunidenses tendrán el derecho de votar. Pero 99.5 por ciento de nosotros no serán los que deciden: o no votamos, o siempre votamos de la misma manera, o vivimos en estados donde es virtualmente seguro que serán rojos (republicanos) o azules (demócratas). O sea, 6 por ciento de los votantes en seis estados podrán acabar decidiendo esta elección, según un analista demócrata entrevistado por Axios.
La democracia en EU
Para un país que no deja de sermonear al resto del mundo sobre la democracia, Estados Unidos es un país poco democrático. En 48 de los 50 estados, al ganador le son otorgados todos los votos electorales de cada entidad en la que triunfe, aun cuando sea por un margen microscópico. Más aún, por un sistema electoral que le otorga a pequeños estados un poder no proporcional en el voto electoral, el candidato que obtiene la mayoría de los votos a nivel nacional no necesariamente gana la presidencia. En 2000, por ejemplo, el demócrata Al Gore ganó más votos a nivel nacional pero perdió ante George Bush, y en 2016, Hillary Clinton también ganó más votos a nivel nacional, pero perdió la elección y Trump llegó a la Casa Blanca.
Sin embargo, la dinámica del número muy reducido de estados que probablemente determinarán los resultados de la elección ofrece oportunidades para otras voces. Por ejemplo, Trump ganó Michigan a Clinton en 2016 por un margen de 10 mil votos. Pero este año, más de 100 mil electores de ese mismo estado votaron en las primarias por delegados no comprometidos con Harris –a través del país, 700 mil votaron así en las primarias–, todo en demanda de un giro en la política de apoyo incondicional de Estados Unidos a Israel y su guerra genocida en Gaza.
A pesar de manifestaciones, protestas y un llamado de líderes progresistas dentro del partido, Kamala Harris sólo logró meter breves comentarios de preocupación por la situación en Gaza entremezclados con una defensa firme del derecho de Israel a defenderse a sí mismo, y ella y su campaña rehusaron conceder la petición de varios delegados y legisladores del partido de permitir un orador palestino unos minutos para hablar desde el podio ante la convención.
Embargo de armas a Israel
Queremos derrotar a Trump, Abbas Alawieh, delegado no comprometido de Michigan, explicó la semana pasada durante la convención. Pero para poder movilizar a los nuestros a favor de la vicepresidenta Harris necesitamos escuchar de ella que apoya un alto el fuego inmediato y un embargo de armas a Israel. Ella está en riesgo de perder Michigan. Ese estado tiene una comunidad árabe-estadunidense que podría impactar directamente en el resultado.
Harris sí hizo mención, en la noche final de la convención en Chicago, de la necesidad de un fin de la guerra de Israel en Gaza y la liberación de los rehenes. Agregó que con ello el sufrimiento en Gaza llegará a su fin, y el pueblo palestino podrá alcanzar su derecho a la dignidad, la seguridad, la libertad y la autodeterminación; pero, como comentó un delegado no comprometido a La Jornada, quien solicitó el anonimato, llamar a un alto el fuego mientras está enviando bombas no convence. Una veterana analista estadunidense sobre Medio Oriente resumió la convención (en referencia al repetido mensaje de la campaña alegre de Harris) como Alegría en medio de genocidio.
El otro tema que podría descarrilar el ímpetu de Harris y Walz desde la convención es el de la inmigración. El día en que la vicepresidenta ofreció su discurso de aceptación formal de la candidatura de su partido, Trump estaba visitando Montezuma Pass, en Arizona, para elogiar el muro fronterizo que dice haber construido, aunque esa sección fue realmente edificada durante el gobierno de Barack Obama. Ahí, el ex presidente criticó de nuevo a Harris por el fracaso de su gobierno en controlar los cruces no autorizados de la frontera; ignoró por completo que por los esfuerzos de México se ha reducido el flujo de migrantes a la frontera casi 50 por ciento.
Ventaja mínima
Encuestas realizadas por la radio nacional pública NPR y CNN registran una ventaja mínima de Harris sobre Trump en los estados claves de Michigan, Wisconsin y Pensilvania, pero es tan cerrada como para estar dentro del margen de error. Cuando se pregunta a votantes cuál candidato manejará mejor la frontera, amplias mayorías favorecen a Trump.
Aunque Harris se atrevió a mencionar la frase de camino a la ciudadanía en su discurso ante la convención, sólo lo hizo después de repetir el énfasis de asegurar la frontera, y líderes inmigrantes y defensores de sus derechos fueron relegados a un plano secundario durante la convención.
Algunos miembros del partido creen que eso es un error. “Nuestra política ha sido empujada tanto a la derecha sobre migración por Donald Trump que ya es hora de luchar… para realinear nuestra política sobre migración a donde estaba hace unos años”, comentó el diputado Greg Casar, de Texas, en entrevista con Democracy Now.

Los horrores
José Blanco
Incontables generaciones han vivido en el mundo oyendo la dura voz del imperialismo gringo diciendo que Dios o la Fortuna sacralizó a Estados Unidos desde su origen. Además, los padres fundadores le abrieron el camino a un hado que, para siempre, haría de ese país el mejor de los mejores.
EU fue una colonia de poblamiento, suele decirse, para diferenciarla de las colonias españolas, que fueron de conquista. En EU se echó un velo cristalino a las masacres de las poblaciones nativas americanas y al robo de sus tierras por parte de los colonizadores europeos. Ese país non a mediados del siglo XIX le arrebató a México 55 por ciento de su territorio. Entre los siglos XVI y XIX, los colonos europeos y su hado perverso trajeron de África, a las tierras colonizadas, más de medio millón de negros convertidos en esclavos, de los que descienden unos 47 millones que (sobre)viven hoy en EU superexplotados y discriminados. La guerra del norte contra el sur esclavista (1861-1865) tuvo como principal objetivo la liberación de los esclavos a fin de convertirlos en mano de obra asalariada que necesitaba la expansión industrial del norte; la historia registra los brutales niveles de explotación de los liberados. El sueño americano fue llevado por el orbe, con colonialismo despiadado, y guerras y muerte sin fin durante los siglos XIX, XX y XXI. No ha existido en la historia humana un imperio más feroz y una explotación de humanos mayor que la perpetrada por EU.
Al aceptar su candidatura, Kamala Harris instó a los gringos a luchar por los ideales que apreciamos y a defender la enorme responsabilidad que conlleva el mayor privilegio de la Tierra: el privilegio y el orgullo de ser estadunidense. ¿De qué habla Harris? En el fondo, del privilegio de ser parte de la clase dominante gringa: una ventaja histórica despiadada sobre los demás. Los demás, en mayoría, no tienen ese privilegio, aunque sean estadunidenses. Sí, hay quienes como Harris, saltan desde la filas de los de abajo a la de los privilegios: unos pocos. La clase dominante gringa y sus privilegios extiende sus lazos de dominación de horror por el mundo, con su gobierno, sus cañones y su dólar.
Los gringos son capaces de cometer los horrores más ominosos: nacen del capitalismo sanguinario que defienden como mundo libre. Pero hay unos horrores peores que otros. ¿Es lo mismo Harris que Trump?, ¿nos da igual? No es fácil la respuesta. Sin duda es mejor que las mujeres en ese país tengan derecho al aborto a que les sea penado, lo que ocurriría con Trump. El trato a los migrantes y a la inmigración ilegal sería feroz con Trump y tal vez contenida con Harris. La discriminación racial tendría vía libre con Trump, con Harris no tan libre.
La tasa de pobreza en Estados Unidos es de 17.8 por ciento, mucho más alta que el promedio de 10.7 por ciento de otras 25 naciones con ingresos altos. La tasa de pobreza infantil más que se duplicó: pasó de 5.2 por ciento en 2021 a 12.4 por ciento en 2022. En ese 2022, 25 porciento de la población de las personas nativas americanas estaba por debajo del umbral de pobreza; 17.1 por ciento de la población negra estaba en esa condición, frente a 8.6 por ciento de los blancos. A Trump estas cifras lo dejan impertérrito. Harris acaso intentaría alguna acción.
En 2024, el Reloj del Apocalipsis se mantiene a sólo 90 segundos de la simbólica medianoche que representa el fin del mundo; más cerca que nunca desde que empezaron sus malos presagios hace 77 años. Según The New York Times (20/8/24), Biden aprobó en marzo de este año una nueva directriz sobre armamento ultrasecreta. Esta directriz supone por primera vez que Rusia, China y Corea del Norte –y quizá Irán– podrían coordinar su potencial nuclear para amenazar los intereses gringos. Frente a esa noticia, el periódico oficial chino, Global Times (GT), dijo que las guerras con múltiples frentes no terminan con éxito por quienes las inician. Si EU se centra ahora en una guerra de tres frentes –Ucrania, Oriente Próximo y la región del Pacífico–, estará jugando con su propio estatus de potencia mundial. GT señala que al complejo militar-industrial no le importa el resultado de una guerra para EU: gana dinero con cada guerra.
El informe sueco Sipri sobre armas nucleares de enero pasado registra un inventario de 12 mil 121 ojivas. Nueve mil 600 están clasificadas como arsenales militares (uso potencial). La cifra amenazante refiere que 3 mil 900 de ellas están desplegadas, es decir, apuntadas y listas para su uso inmediato, con misiles o aviones; es la mayor amenaza existente.
Cuando lo ha decidido, EU ha invadido y asesinado a diestra y siniestra, en el país que sea, regularmente del antes llamado tercer mundo. Hoy su enemigo mayor es China. Pero también sus socios. Trump, acaso, desharía la nueva directriz de Biden. Harris, la seguiría. ¿O la ultraderecha trumpista es parte del complejo militar-industrial de EU? Qué sombrío votar por Kamala y ver la moneda en el aire.