El jefe de la DEA refuerza la acusación de “narcoterrorista” contra la administración chavista
▲ Nicolás Maduro encabezó el acto de integración del regimiento de reservistas de la Milicia Nacional Bolivariana al dispositivo de seguridad Cuadrantes de Paz.Foto Presidencia de Venezuela
Ángel González Especial para La Jornada
Periódico La Jornada Viernes 22 de agosto de 2025, p. 20
Caracas. La agresiva narrativa del gobierno de Estados Unidos contra Venezuela se ha intensificado en los últimos días, generando tensión en el ambiente político y mediático, así como reacciones dentro y fuera de la república bolivariana. Las sistemáticas amenazas de Washington incluyen filtraciones de noticias sobre una movilización importante de militares estadunidenses con dirección a la nación sudamericana.
La respuesta oficial del gobierno chavista ha sido más de demostración de unidad y fuerza que en términos de discurso. El presidente Nicolás Maduro ha realizado actos consecutivos relacionados con temas policiales y militares, en los que proyecta el mensaje de que Venezuela está tranquila y lista para defender su soberanía.
Ayer, el jefe de Estado dirigió un acto en el que se incorpora a la Milicia Nacional Bolivariana, regimiento de reservistas que cuenta con 4 millones y medio de efectivos y conforma el quinto componente de la fuerza armada venezolana, así como al dispositivo de seguridad conocido como Cuadrantes de Paz, que articula a policías y militares con los 5 mil 336 circuitos comunales, las unidades de organización política activas en las comunidades.
Convocó para este fin de semana una “jornada de alistamiento y llamado a filas de todos los milicianos y todo el pueblo que quiera dar un paso al frente para decirle al imperialismo ‘basta de tus amenazas, Venezuela se respeta’”.
Informó también que activó el Sistema Defensivo Nacional, conformado por todas las estructuras de conducción políticas, gubernamentales, civiles, militares y policiales del país, y que el mismo está en sesión permanente. Aseguró que “Venezuela volverá a triunfar sobre todas las amenazas extravagantes, estrafalarias, criminales del imperialismo estadunidense”.
Amago permanente
El ataque más reciente vino del director de la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés), Terry Cole, quien dijo en una entrevista con Fox News que “Venezuela se ha convertido en un Estado narcoterrorista que sigue colaborando con las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) y el ELN (Ejército de Liberación Nacional) de Colombia para enviar cantidades récord de cocaína desde Venezuela a los cárteles mexicanos, que siguen entrando a Estados Unidos”.
Adicionalmente, la embajada de Estados Unidos en Colombia, que funge de sede “encargada” para Venezuela, emitió ayer una alerta de viaje a los ciudadanos estadunidenses, recomendando no visitar Venezuela o abandonar el país con el argumento de “graves riesgos de detención ilegal, tortura durante la detención, terrorismo, secuestro, prácticas policiales injustas, delitos violentos y disturbios civiles”.
“Grosero ardid”
Las declaraciones de Terry Cole fueron refutadas de inmediato por la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, quien publicó una respuesta en redes sociales señalando: “los propios informes de la ‘agencia’ que dirige (Cole), llamados National Drug Threat Assessment de 2024 y 2025, en ninguna parte mencionan a Venezuela como un factor de importancia en el tráfico de drogas hacia Estados Unidos”. Rodríguez explica que las agresiones verbales del jefe de la DEA no son más que un “grosero ardid” que procura “sustentar la agresión contra Venezuela”.
A estas declaraciones se suman las palabras del ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, quien publicó en redes sociales un video en el que expresa: “Yo le digo a Estados Unidos que no se atreva a poner una mano aquí, en Venezuela, se lo digo en representación de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, que lo siente en su corazón y en su sangre”.
Solidaridad internacional
El respaldo a Venezuela y su gobierno no sólo se siente dentro del país: también se han recibido manifestaciones solidarias de varios gobiernos de la región latinoamericana e incluso de otras latitudes.
El miércoles se dio una cumbre extraordinaria de la Alianza Bolivariana para Nuestra América (Alba-TCP) que fue sellada con un comunicado de respaldo al presidente Nicolás Maduro y rechazo al despliegue militar y las amenazas de Estados Unidos. Este documento fue firmado, además de Venezuela, por los jefes de Estado de Cuba, Bolivia, Nicaragua, San Vicente y las Granadinas, Antigua y Barbuda, Dominica, Granada y San Cristóbal y Nieves.
El presidente colombiano, Gustavo Petro, se ha pronunciado varias veces sobre la situación de amenaza que vive Venezuela. A través de la red social X, desmintió que el tráfico de cocaína por Venezuela sea obra de un tal cártel de Los Soles, como dice Estados Unidos, y agregó que “esa es una mentira como las armas de destrucción masiva de Irak, y sólo sirve para invadir países”.
También el asesor de la presidencia de Brasil, Celso Amorim, expresó su preocupación por el despliegue bélico estadunidense en el Caribe, que calificó como un riesgo, agregando que el combate al crimen organizado debe hacerse, “pero con la cooperación entre los países y no con intervenciones unilaterales”.
En un tono mucho más tibio, la oficina del secretario general de la ONU, Antonio Guterres, instó a Estados Unidos y Venezuela a “resolver sus diferencias por medios pacíficos” y a “ejercer la contención”.
Lo que Guterres ve como “diferencias”, el gobierno chino lo describe con mayor claridad al manifestar su rechazo a la agresión estadunidense:
“Nos oponemos al uso o la amenaza del uso de la fuerza en las relaciones internacionales y a la injerencia externa en los asuntos internos de Venezuela bajo cualquier pretexto”, dijo la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Mao Ning.
Por su parte, el gobierno de Irán condenó en un comunicado oficial “la amenaza estadunidense de usar la fuerza contra la soberanía nacional y la integridad territorial de Venezuela”. Además, señalan que tales acciones “constituyen una grave violación de la Carta de Naciones Unidas, en particular del artículo 2, párrafo 4, que prohíbe el uso de la fuerza o la amenaza contra estados independientes”. El texto agrega que se trata de “una clara muestra del creciente desprecio del gobierno estadunidense por las normas fundamentales del derecho internacional”.
EU: amenazas neocolonialistas
En las semanas recientes, el gobierno estadunidense ha elevado el tono y la frecuencia de sus ataques contra Venezuela hasta un nivel que replica de manera ominosa las campañas de desestabilización y desinformación que suelen preceder a sus intervenciones militares en otros países. La escalada comenzó con el anuncio de que Washington duplica de 25 a 50 millones de dólares la recompensa por informaciones que lleven a localizar y arrestar al presidente Nicolás Maduro, a quien acusa de liderar cárteles del narcotráfico considerados “organizaciones terroristas” por la Casa Blanca.
Posteriormente, ésta fijó una gratificación de 25 millones de dólares por el ministro del Interior, Diosdado Cabello; envió tres barcos destructores a las costas venezolanas; ratificó que reconoce como gobierno legítimo de la nación caribeña al grupo golpista encabezado por María Corina Machado y su hombre de paja, Edmundo González Urrutia, y reiteró que utilizará todos los recursos de su poder para detener la entrada de drogas a Estados Unidos.
En esta última declaración, emitida por la secretaria de prensa de la presidencia, Karoline Leavitt, resulta notorio que ni siquiera se cumplió con la formalidad de señalar que se usarán todos los recursos legales, lo cual deja claro que el trumpismo no se esforzará por guardar ninguna apariencia institucional si decide proseguir hasta las últimas consecuencias su objetivo declarado, que es el supuesto combate al trasiego de sustancias ilícitas, y el real, que es el derrocamiento del gobierno venezolano y la instalación de un régimen títere que entregue a las multinacionales estadunidenses las reservas petroleras más grandes del mundo.
Ayer, la DEA dio un paso más en la campaña de hostigamiento al calificar a Caracas de “Estado narcoterrorista que continúa colaborando con las FARC y el ELN de Colombia para enviar cantidades récord de cocaína desde Venezuela”. El titular de esa agencia, Terry Cole, denunció también el aumento en la cantidad de metanfetaminas que ingresan a su país y las “cifras récords de fentanilo”.
Tales señalamientos contienen tantas falsedades e imprecisiones que exhiben su naturaleza propagandística: las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC-EP) fueron disueltas en 2016 y lo que queda hoy son disidencias desautorizadas con rangos de actuación acotados; las metanfetaminas y el fentanilo son sustancias que, hasta donde las propias autoridades estadunidenses indican, ni se producen ni se distribuyen desde Venezuela y tanto el Pentágono como la vocera Leavitt han destacado el “vertiginoso” descenso en el tráfico del opioide.
Más allá de las palabras, la movilización de embarcaciones de guerra es una provocación y una violación a la legalidad internacional con motivaciones neocolonialista: la creencia estadunidense en el “derecho” a deshacerse de los gobiernos que no se pliegan a sus directrices.
Si Washington realmente está preocupado por el consumo de drogas entre sus nacionales, debe comenzar por reconocer que el uso de sustancias ilícitas no es un tema de seguridad nacional, sino de salud pública, el cual sólo puede abordarse de manera efectiva haciendo algo muy distinto de lo que hace el trumpismo: mediante un programa integral de atención a las adicciones y a la salud mental, por un lado, y combatiendo la corrupción interna que facilita el ingreso y la distribución de las drogas.
Nada avanzará la Casa Blanca en su presunto empeño por sacar los estupefacientes de las calles mientras gaste sus recursos humanos y económicos en amenazar a países soberanos, inventar vínculos con el narcotráfico a sus adversarios y confundir a las empresas criminales con grupos terroristas.
Cabe esperar que la condenable embes-tida contra Venezuela sea una más de las baladronadas con que Trump satisface su gusto por el escándalo y la proyección de poder y que, si pretende convertir sus amenazas en alguna modalidad de agresión béli-ca contra Caracas, encuentre en los estamentos castrenses altos mandos sensatos, capaces de hacerle ver el peligro de entramparse en un conflicto prolongado y desgastante como los que tanto ha criticado a sus antecesores.
Aplaude Trump anulación de multa de 464 mdd que le fue impuesta por fraude
▲ Protestas en Washington poco antes de que Trump se reuniera con la Guardia Nacional desplegada en la capital estadunidense.Foto Ap
Ap y Afp
Periódico La Jornada Viernes 22 de agosto de 2025, p. 21
Nueva York., El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, celebró ayer como una “victoria total” que un tribunal de apelaciones del estado de Nueva York anulara una multa de 464 millones de dólares que le fue impuesta por fraude financiero en un caso civil por inflar su patrimonio. “Respeto enormemente el hecho de que el tribunal haya tenido el coraje de anular esta decisión ilegal y vergonzosa que estaba perjudicando a los negocios en todo el estado de Nueva York”, escribió en Truth Social.
La fiscal general del estado de Nueva York, Letitia James, aseguró que apelará el fallo del tribunal y aseguró que “Donald Trump, su empresa y dos de sus hijos son responsables de fraude (…). No debe perderse en la historia: otro tribunal ha dictaminado que el presidente violó la ley y que nuestro caso tiene mérito”.
California responde a Texas
En California, los demócratas aprobaron anoche la modificación de sus mapas electorales propuesta por el gobernador, Gavin Newsom, con miras a obtener más escaños en el Congreso en las elecciones intermedias de noviembre de 2026, en respuesta a una decisión similar de los republicanos en Texas, un día antes, y que beneficiará al Partido Republicano en las elecciones legislativas del próximo año.
Los votantes decidirán en una elección especial, el 4 de noviembre, la restructuración de los mapas electorales propuesta por los demócratas, con la cual podrían obtener cinco nuevos escaños en la Cámara de Representantes, en contrapeso a una similar ventaja que buscan obtener los republicanos en Texas.
Newsom aseguró que Texas “disparó el primer tiro” y que California está “neutralizando” lo que pasó y dando a los votantes estadunidenses “una oportunidad justa”.