▲ Agentes federales detuvieron a una persona que portaba una sudadera con un eslogan contra el fascismo, durante otra protesta en Mineápolis.Foto Afp
Jim Cason y David Brooks Corresponsales
Periódico La Jornada Viernes 6 de febrero de 2026, p. 23
Washington y Nueva York., El gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amplió de manera dramática el uso de tecnología de reconocimiento facial y biométrica, rastreo de celulares y de bancos de datos comerciales no sólo para ubicar a inmigrantes en el país, sino también a manifestantes, activistas y críticos de la administración federal.
“El segundo gobierno de Trump construye un vasto estado de vigilancia para perseguir a inmigrantes y monitorear la expresión digital”, advierte Lisa White, de la Unión Estadunidense por las Libertades Civiles (ACLU), en un informe emitido en noviembre. “No hemos cumplido ni un año de este régimen autoritario y ya llegamos al punto donde si te atreves a no alinearte o subes opiniones desfavorables en Internet podrías perder tu trabajo, tu familia y hasta tu libertad”.
Desde que se emitió ese informe, la vigilancia se incrementó aún más. Fotógrafos en Mineápolis han documentado a agentes de control migratorio que detienen vehículos y toman imágenes con sus teléfonos a los conductores o a personas en las calles.
Una aplicación para celulares llamada Mobile Fortify permite que efectivos comparen de inmediato la fotografía recién tomada a algún individuo con múltiples bancos de datos, no sólo del gobierno, sino también de empresas comerciales, reportó The Washington Post en enero. El Departamento de Seguridad Interna también adquirió tecnología de escaneo del iris de los ojos y “amplió significativamente” el uso de inteligencia artificial para vigilancia.
“Luis Martínez estaba en camino a su trabajo durante una mañana gélida de Mineápolis cuando agentes federales de repente lo rodearon, obligándolo a frenar por completo la camioneta que manejaba en medio de la calle”, reportó la agencia Ap a fines de enero.
“Agentes enmascarados tocaron su ventana y ordenaron a Martínez que mostrara su identificación. Uno de los uniformados puso su teléfono a pulgadas de la cara de Martínez y escaneó sus características, capturando la forma de sus ojos, las curvas de sus labios, los cuadrantes exactos de sus mejillas”. El ciudadano no estaba en los bancos de datos y después de presentar un pasaporte, lo dejaron ir, pero ese tipo de incidente se han reportado múltiples veces a lo largo del mes pasado.
Los blancos de estas operaciones van mucho más allá sólo de perseguir a inmigrantes indocumentados que han cometido delitos, como argumenta el gobierno de Trump. Nicole Cleland es una de los siete ciudadanos estadunidenses que han estado monitoreando actividades del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) en Mineápolis y quienes fueron informados de que sus rastros faciales han sido subidos a bancos de datos gubernamentales para ser vigilados, según un informe de The New York Times.
Cleland se sorprendió cuando un agente del ICE se le acercó y la llamó por su nombre, a pesar de que no se habían conocido antes. Tres días después, fue notificada por las autoridades federales de que su permiso de Global Entry (programa para viajeros que cumplen con requisitos de seguridad para agilizar su paso por migración y aduanas) había sido revocado.
“Un sistema de vigilancia de medios sociales y teléfonos adquirido por el ICE está diseñado para monitorear teléfonos móviles en una colonia entera en una ciudad, rastrear los movimientos de los dueños de esos aparatos y seguirlos de sus lugares de trabajo a sus hogares u otras ubicaciones”, reporta 404 Media, un grupo de periodistas que se dedica a medios digitales y que ha monitoreado estos usos de tecnología.
Rastreo vía celulares
Los periodistas de 404 Media obtuvieron memorandos internos del ICE que describen cómo “datos de ubicación comercial, en este caso obtenidos de cientos de millones de teléfonos vía una empresa llamada Penlink, pueden ser consultados sin una orden judicial”.
Otra tecnología adquirida por el gobierno permite al Departamento de Seguridad Interna utilizar datos de rastreo y registro de placas de automóviles por departamentos de policía locales, usar los bancos de datos comerciales para lograr la ubicación de teléfonos celulares de cientos de millones de usuarios, y con ello analizar la información recopilada con inteligencia artificial con el fin de desarrollar perfiles de individuos y grupos particulares.
Más aún, el gobierno de Trump también despliega drones para monitorear protestas. “El ICE ha estado usando pequeños aparatos no tripulados para supervisar algunas marchas durante el último año. Su agencia hermana, Aduanas y Protección Fronteriza, también desplegó uno mucho más grande, el MQ-9 Predator de calidad militar, sobre las manifestaciones contra el ICE en Los Ángeles en el verano”, reportó The Washington Post a finales de enero.
A mediados del mes pasado, el gobierno federal anunció una prohibición de vuelos de drones por “terceros” dentro de alrededor de un kilómetro de un operativo del ICE.
“La Primera Enmienda protege el derecho de grabar a agentes gubernamentales al realizar deberes en público, divulgar sus nombres en prensa o en línea y criticar su conducta”, afirma Jacob Snow, abogado de la ACLU en California. Pero advierte que el Departamento de Seguridad Interna amenaza con proceder penalmente contra cualquiera que suba imágenes de oficiales federales a Internet o divulguen sus nombres.
“Las tecnologías se desplegaron de manera mucho más agresiva de lo que hemos visto en el pasado”, comentó Fred Wessler, abogado del ACLU, a The New York Times. La asociación de periodistas demandó al Departamento de Seguridad Interna por su operativo en Mineápolis. “La aglomeración de todas estas tecnologías juntas está otorgando al gobierno capacidades sin precedente”.
En noviembre, los senadores federales Edward Markey, Bernie Sanders y Adam Schiff solicitaron al Departamento de Seguridad Interna dejar de emplear la tecnología de reconocimiento facial, como Mobile Fortify, hasta que respondan a interrogantes sobre el mal uso potencial de estas herramientas digitales. Hasta la fecha, no han recibido respuesta.
Starmer ofrece disculpas a las víctimas de Epstein
Periódico La Jornada Viernes 6 de febrero de 2026, p. 24
En un intento por relanzar su vacilante mandato como primer ministro, el laborista Keir Starmer ofreció disculpas ayer a las víctimas del depredador sexual Jeffrey Epstein por haber nombrado a Peter Mandelson como embajador de Estados Unidos, e instó a los parlamentarios a unirse a él. La revelación de más de tres millones de archivos del caso evidenció que Mandelson estuvo vinculado por años con Epstein. Starmer también calificó como “vergonzosa” la supuesta filtración de información confidencial del gobierno británico por parte del ex embajador. El nombramiento de Mandelson, aunado a lo que muchos consideran una mala gestión de las consecuencias por parte del primer ministro, ocasionó la dimisión de varios legisladores, informaron The Independent y The Guardian.
Cuba, dispuesta a dialogar con EU, pero sin condiciones: Díaz-Canel
Washington insiste en la teoría del colapso para derrocar la revolución, indica // Resalta el apoyo internacional recibido // Anuncia plan contra el desabasto
▲ El mandatario cubano recordó ayer que la única base militar extranjera en la isla es la que tiene Estados Unidos.Foto Afp
Luis Hernández Navarro Enviado
Periódico La Jornada Viernes 6 de febrero de 2026, p. 19
La Habana., En comparecencia ante la prensa, el presidente de Cuba y primer secretario del Partido Comunista, Miguel Díaz-Canel, declaró que es un país de paz y está dispuesto a un diálogo con Estados Unidos, sobre cualquier tema, siempre y cuando sea “sin condiciones, sin presiones, con respeto a nuestra soberanía, independencia y autodeterminación. Se puede construir una relación civilizada entre vecinos”.
Aseguró que Cuba no es un país terrorista. No hay fuerzas militares ni bases en La Habana de otras naciones. El único campamento de otro Estado que hay en la isla es el que tiene Estados Unidos.
Explicó: “no estamos en estado de guerra (pero) nos estamos preparando por si hay que pasar a esa condición… La doctrina de defensa o la militar de nuestro país es la concepción de la guerra de todo el pueblo, que es un concepto de protección de la soberanía y la independencia del país. Para nada contempla, en ningún momento, en ninguna cápita, ni concepto, la agresión a otro Estado. Nosotros no somos una amenaza para Estados Unidos”.
Recuerda espacios de encuentro
Díaz-Canel afirmó que, “cuando hemos tenido oportunidad de que existan espacios de encuentro entre nuestros pueblos en diferentes sectores, en el científico, en el deportivo, en el religioso, en el cultural, en el de la salud, incluso diálogo a nivel político, hemos encontrado que hay muchas cosas en las que podemos trabajar juntos, sin prejuicio. Que pueden aportarle muchísimo. O visto de otra manera, de cuántas cosas privamos a ambos pueblos por esa política decadente, prepotente, criminal de bloqueo y la persistencia en ese bloqueo, al punto de haberlo recrudecido en los momentos actuales y lo siguen recrudeciendo, siguen apretando las tuercas de ese aislamiento”.
Denunció que la teoría del colapso y la insistencia en él, está relacionada con la teoría del Estado fallido y con un grupo de construcciones con que el gobierno de Estados Unidos ha tratado de caracterizar la situación cubana.
Y esta teoría del colapso está asociada a una de las corrientes, o a una de las direcciones, en las cuales se empeña el gobierno de Estados Unidos para derrocar a la revolución cubana.
Recordó lo que fue la misión Milagro, que devolvió la visión a más de 3.5 millones de latinoamericanos, a partir de un enfoque de justicia social y equidad. También, el método cubano de alfabetización, Yo Si Puedo, que permitió que cuatro países lograran superar ese problema, una conquista social a la que todo el mundo aspira.
Señaló que “en días pasados el gobierno de Estados Unidos, manipulando a través de la amenaza de los aranceles a los países que suministran petróleo, es prácticamente con ese pretexto lo que lo ha convertido en un bloqueo energético a nuestro país. El futuro de las relaciones de Venezuela está en la manera en que seamos capaces de construir ese futuro desde la situación presente. Una nación bolivariana que ha sido agredida, que ilegalmente les secuestraron al presidente y a su esposa y los mantienen en una prisión en Estados Unidos”.
Cuba, afirmó, ha recibido apoyos de la comunidad internacional. Expresiones de solidaridad de países y movimientos sociales. Hay empresas, actores de varias partes dispuestos a trabajar con la isla, a pesar de las actuales circunstancias. El mundo no puede dejarse avasallar, dejarse humillar, permitir que la fuerza aplaste el multilateralismo.
Denunció que hay un bloqueo energético por parte de Estados Unidos, que es muy condenable.
Y se preguntó: “¿qué significa bloquear el combustible? Es afectar el traslado de alimentos, la producción de comida, el transporte público, el funcionamiento de los hospitales, de las instituciones de todo tipo, la escuela, la vida, la producción de la economía, el turismo”.
Anunció que su gobierno prepara un plan ante el desabastecimiento agudo de combustible tras las presiones de Estados Unidos.
Ante la prepotencia, serenidad
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, dijo ayer que su gobierno está dispuesto a un diálogo con Estados Unidos sobre cualquiera de los temas que se quiera debatir o dialogar, con la única condición de que las pláticas se lleven a cabo “sin presiones, en una posición de iguales, de respeto a nuestra soberanía, a nuestra independencia, a nuestra autodeterminación”. Palabras casi idénticas fueron usadas por su par brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, quien se declaró listo para hablar con Donald Trump bajo el entendido de que “no hay ningún tema prohibido que no se pueda debatir; lo único que no discuto es la soberanía de mi país, ésa es sagrada”.
Dichos posicionamientos se produjeron sólo dos días después de que el mandatario de Colombia, Gustavo Petro, sostuviera un encuentro con Trump en la Casa Blanca, al término del cual el republicano declaró que se entendieron muy bien y tuvieron una reunión cordial. El simple hecho de que se llevara a cabo la conversación, aunado al marcado cambio de tono del magnate –quien sin prueba alguna había acusado a Petro de ser narcotraficante–, dieron al colombiano una sonada victoria política interna al desarmar a todo el espectro de la derecha local: como algunos de sus pares mexicanos, los reaccionarios de Colombia apelan a una intervención estadunidense y miden el éxito basados en la cercanía con Washington.
Incluso la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, ha optado por pasar por alto las graves agresiones de Trump –empezando por el secuestro del presidente Nicolás Maduro y de su esposa– a fin de distender las relaciones con la superpotencia y aliviar, en la medida de lo posible, la asfixia económica criminal que padece su país a manos de Washington. Así, esta semana recibió en el Palacio de Miraflores a la encargada de negocios de Estados Unidos en Caracas y designó a un representante diplomático para resolver las diferencias bilaterales mediante el diálogo, sin que ello signifique ignorar la amenaza que pende sobre la nación caribeña.
Hay en los reposicionamientos referidos ecos claros de la táctica iniciada por el ex presidente Andrés Manuel López Obrador durante el primer mandato de Trump, y perfeccionada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, quien ha debido encarar el regreso al poder de un trumpismo mucho más violento y sujeto a muchos menos controles políticos e institucionales. En efecto, la comprensión de los dirigentes mexicanos acerca de la inevitabilidad de coexistir con el magnate, y la mezcla de templanza y firmeza mediante la cual han mantenido abiertos los canales de comunicación con el problemático vecino, sin duda han inspirado a otros mandatarios latinoamericanos para reconducir sus relaciones con la Casa Blanca, a sabiendas de que ahí no tienen a un amigo ni a un aliado. Como expresó el presidente Petro en la capital estadunidense, “un pacto no es entre hermanos gemelos; un pacto es entre contradictores que pueden encontrar los caminos de una hermandad humana”.
Si algo está claro tras cinco años discontinuos de trumpismo, es que la altanería y la prepotencia son terrenos donde el magnate siempre saldrá vencedor, por el simple hecho de que encabeza a la que es todavía la mayor potencia económica y militar del planeta. En tal escenario, lo único sensato es insistir en los llamados al diálogo, sin claudicar de lo irrenunciable: la soberanía y la autodeterminación.


