viernes, 6 de febrero de 2026

El nuevo-viejo colonialismo.

Matraces de vidrio para destilación y condensación durante una visita de prensa a un centro de producción de drogas al suroeste de Mongyai, en el norte del estado de Shan, que fue asegurado por el ejército de Myanmar. Foto Afp   Foto autor
Raúl Zibechi
06 de febrero de 2026 00:01
Ahora que el capitalismo recupera los modos brutales del colonialismo, puede ser necesario revisitar algunos de sus aspectos más avasalladores para los pueblos, para no confundirnos y, sobre todo, para desbordar el aparato de propaganda del sistema. La publicidad apenas encubierta, suele encubrir los crímenes del colonialismo y los suele disfrazar de empresas civilizadoras, entre las que destaca la democracia y el desarrollo que habría traído la conquista del tercer mundo.
Un reciente artículo de Rafael Poch en CTXT, titulada “El imperio virtuoso”, tiene la virtud de describir las atrocidades coloniales y de vincularlas con la actitud europea, y del Norte global, con el genocidio palestino. Más aún , destaca que “el papel, que en el siglo XIX desempeñaron la ‘civilización’, el ‘comercio’ y el ‘cristianismo’ impuestos a los ‘salvajes’, lo desempeña ahora la ideología de los derechos humanos, la igualdad de géneros y otras nobles causas”.
Una doble operación mediática permite ocultar las masacres y a la vez disfrazar la conquista colonial con conceptos que las justifican, en aras de un supuesto bien superior que los conquistados nunca compartieron.
Una primera cuestión a destacar es que en las colonias nunca existió algo parecido a una democracia, ya que fueron gobernadas con mano de hierro por los conquistadores, sin la menor concesión a los pueblos que fueron salvajemente reprimidos. Poch nos recuerda que en la destrucción del sector manufacturero de India jugaron un papel decisivo la eliminación de los aranceles a los textiles británicos, a la vez que se interponían impuestos y barreras a la venta de los textiles hindúes.
Una segunda cuestión es la violencia directa e indirecta que ejercieron en sus colonias. La hambruna en Irlanda hacia 1846 y 1847, a la que denomina el “holocausto irlandés”, provocó que el hambre y sus consecuencias se cobraran entre uno y dos millones de víctimas, en una población de ocho millones. Mientras otros países europeos, que también sufrieron la plaga de la patata, paralizaron las exportaciones de alimentos para compensar las pérdidas, los británicos no sólo no lo hicieron sino que aprovecharon la hambruna para imponer reformas de libre mercado.
Como puede verse, la “doctrina del shock” de Naomi Klein tiene una larga historia, aún manteniendo toda su tremenda actualidad. Hasta el día de hoy los medios blanquean el desastre, ya sea insultando a los pueblos o elogiando las medidas que prometían el “progreso”.
La tercera cuestión es central: los crímenes de lesa humanidad. Sólo en India entre 1880 y 1920, murieron 100 millones de personas sobre una población de poco más de 200 millones, por las hambrunas y el empobrecimiento. En Bengala, 10 años antes, el hambre mató a una tercera parte de la población, 10 millones.
Los latinoamericanos, y en particular los pueblos originarios y negros, conocemos esta historia ya que nuestro continente padeció un verdadero holocausto que estuvo cerca de acabar con la población no blanca. A ella se pueden sumar horrores como las guerras del opio, que provocaron 150 millones de drogodependientes en China, uno de cada tres habitantes.
La cuarta cuestión es la liberación de presos para utilizarlos como mano de obra contra los pueblos, en particular por parte de Gran Bretaña. Los datos son muy elocuentes. En los 30 años anteriores a 1776, uno de cada cuatro migrantes llegados a Maryland eran convictos. En 1840, la mitad de la población de Tasmania (sur de Australia) eran reclusos. Entre 1788 y 1868 (ocho décadas) 162 mil condenados fueron enviados a Australia, “deportados para matar aborígenes a discreción”.
Aunque Poch no lo menciona, puede hacerse un paralelismo entre la utilización de prisioneros como punta de lanza de la empresa colonial y el actual estímulo que reciben los narcotraficantes para atacar movimientos sociales y pueblos en resistencia. Por un lado, es evidente que el narco no puede prosperar ni subsistir sin apoyo estatal, sea en la justicia o en los aparatos armados, y en los diferentes niveles de los gobiernos.
Por otro, los hechos demuestran que estamos ante una ingeniería social mucho más sofisticada que la del colonialismo, que busca enfilar al narcotráfico contra quienes se oponen a los gobiernos. No es ninguna casualidad que en toda América Latina el narco ataque movimientos y dirigentes sociales, generalizando modos que al parecer nacieron en Colombia. La capacidad de dirigir la violencia narco contra los movimientos de abajo, está siendo demoledora para los pueblos y una ayuda inestimable para consolidar el capitalismo a través de supuestas “guerras contra las drogas”.
En el semillero de agosto de 2025, el subcomandante Moisés, portavoz del EZLN, habló sobre la actitud a tomar ante los narcos. Dijo que, en general, son tan pobres como ellos y que no tiene caso empezar una guerra entre los de abajo. Parece importante debatir para tener una posición ante una realidad tan presente y lacerante.

México SA
Paisanos, contra viento y marea // Remesas: casi de 62 mil millones // Deportados, cerca de 150 mil
Carlos Fernández-Vega
▲ Un grupo de activistas filma mientras agentes federales del ICE realizan operaciones de control de migración en Mineápolis.Foto Ap
La información oficial (Secretaría de Gobernación) indica que en el primer año de la segunda administración de ( fuck) Trump, alrededor de 150 mil mexicanos han sido deportados como resultado de la canallesca cacería de inmigrantes que ese ignominioso personaje puso en marcha a partir de que se instaló en la Casa Blanca. Desde entonces, se previó una reducción en el monto de remesas de los paisanos, aunque todo indica que los cálculos iniciales resultaron no errados, pero sí exagerados respecto a lo que en realidad ha sucedido en esta materia.
Si bien a lo largo de 2025 se ha registró un descenso en el monto de las remesas, en los hechos la reducción fue menor a la originalmente estimada (que apuntaba a ser “catastrófica”, según opinaban algunos “analistas”), pues, contra viento y marea –siempre perseguidos y agredidos por el ( fuck) ICE– los paisanos enviaron remesas por un monto cercano a 62 mil millones de dólares (algo así como un billón 200 mil millones de pesos), cantidad que resultó menor en 4.56 por ciento respecto a lo registrado en 2024. De cualquier suerte, esos recursos se distribuyeron en beneficio de sus respectivas familias.
Días atrás, el Banco de México informó que “en 2025, nuestro país recibió remesas por 61 mil 791 millones de dólares, lo que significó una caída de 4.56 por ciento en comparación con los 64 mil 746 millones de dólares reportados en 2024. El número de operaciones de envío se redujo 5.48 por ciento, al pasar de 164.77 millones a 155.74 millones. El monto promedio de cada una de ellas reportó un aumentó marginal de 0.97 por ciento, al pasar de 393 a 397 dólares” ( La Jornada, Braulio Carbajal).
Además, el descenso anual en el monto de remesas, provenientes principalmente de los connacionales que viven y trabajan en Estados Unidos, “se da en medio de un recrudecimiento de la política migratoria estadunidense impulsada en el primer año de gobierno de ( fuck) Donald Trump. En lo que se refiere sólo a diciembre de 2025, señalan los datos del Banco de México, sumaron 5 mil 322 millones de dólares, lo que significa un aumento nominal de 1.9 por ciento frente a lo reportado en igual del año anterior” (ídem).
De cualquier suerte, “el endurecimiento de la política migratoria puesta en marcha en Estados Unidos ha afectado los ingresos de 4.5 millones de familias mexicanas que reciben remesas, las cuales, también han visto disminuido su poder adquisitivo por la apreciación del tipo de cambio, que reduce el valor en pesos de los envíos en dólares. De acuerdo con el Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos, Michoacán tiene el mayor número de hogares y adultos receptores de esos recursos, con 456 mil 555 hogares (10.2 por ciento del total). La recepción es más frecuente en hogares encabezados por mujeres: 14.5 por ciento, contra 9.6 por ciento en los de hombres” (ibidem).
Desde el inicio de la segunda estancia de ( fuck) Trump en la Casa Blanca se advirtió que su represiva política migratoria tendría un efecto altamente negativo para la actividad económica estadunidense, especialmente en estados en donde la mano de obra mexicana es fundamental (como en la agricultura, la construcción y los servicios, por ejemplo). Sin embargo, lejos de recapacitar sobre las decisiones tomadas, la cacería de inmigrantes (centrada en el color de piel de los candidatos a ser deportados o encarcelados) alcanza niveles verdaderamente fascistas.
En tanto, el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados (CEFP) analiza el resultado desde la óptica económica y resume que en el último mes de 2025, con cifras originales, los ingresos por remesas familiares observaron un total de 5 mil 322 millones de dólares, “lo que significó un incremento de 1.9 por ciento en comparación con diciembre de 2024, luego de la contracción de 5 por ciento observada este último periodo”.
En el último mes de 2025, apunta el CEFP, se cuantificaron 13 millones 59 mil 267 operaciones de envíos, dato 6.4 por ciento menor al de un año atrás. “No obstante, el monto promedio de envíos se elevó a 408 dólares, un incremento de 8.8 por ciento frente al registrado en diciembre de 2024 (375 dólares), lo que compensó los menores envíos. El repunte de las remesas familiares en el último mes de 2025 elevó el consumo de las familias receptoras, lo que tuvo un efecto positivo en la recaudación del IVA de ese periodo, con un aumento real anual de 17.7 por ciento”.
Las rebanadas del pastel
Atento mensaje de la presidenta Sheinbaum para quien quiera atenderlo: “México no se doblega, no se arrodilla ni se vende; no regresará a ser colonia de nadie”.
X: @cafevega   cfvmexico_sa@hotmail.com

La salud de connacionales que hacen trabajo agrícola en Estados Unidos
Trabajadores agrícolas en imagen de archivo. Foto La Jornada del Campo Foto autor
Gabriela Rodríguez*
06 de febrero de 2026 00:06
Las personas trabajadoras agrícolas mexicanas en Estados Unidos enfrentan barreras persistentes para acceder a servicios de salud, se trata de uno de los grupos laborales esenciales para la seguridad alimentaria de esa voluminosa población del país del norte, de quienes trabajan sus tierras agrícolas, sin estatus migratorio regular en alta proporción y patrones de envejecimiento acelerado.
Un estudio realizado por María de Jesús Ávila-Sánchez y José Alfredo Jáuregui-Díaz, de la Universidad Autónoma de Nuevo León, y Jimena Méndez-Navarro, de la Secretaría de Ciencias, Humanidades, Tecnología e Innovación, analiza el acceso a los servicios de salud de connacionales que trabajan la tierra en Estados Unidos y la evolución de su perfil sociodemográfico y legal, con base en la Encuesta Nacional de Trabajadores Agrícolas, la cual recoge información mediante entrevistas presenciales en sus lugares de trabajo (National Agricultural Workers Survey,1989 y 2022). 
Las características demográficas y legales de los y las trabajadores agrícolas confirman su vulnerabilidad y la precarización del sistema productivo estadunidense, particularmente entre migrantes de origen hispano, quienes presentan bajos niveles educativos y salarios por debajo del umbral de pobreza, además de discriminación racial, de clase y de estatus migratorio. El salario promedio por hora reportado es de 10.60 dólares, aunque difiere en jornaleros y quienes reciben pagos por pieza. Una significativa mayoría ya se ha establecido en Estados Unidos, casi 80 por ciento son no migrantes, residen permanentemente en aquel país y han desarrollado vínculos sociales, económicos y residenciales permanentes, sólo 7.8 por ciento se incorporaron a Estados Unidos (2022). Los patrones migratorios transitan de una migración agrícola preponderantemente estacional en las décadas anteriores hacia una población mayoritariamente asentada, aunque sin estatus legal reconocido, lo que mantiene altos niveles de precariedad y exclusión de derechos. Se reproducen desigualdades históricas y estructurales: precariedad laboral, estacionalidad del empleo, bajo nivel de aseguramiento, inestabilidad jurídica migratoria, así como obstáculos lingüísticos y culturales.
El trabajo agrícola se asocia con alta exposición a riesgos físicos, químicos, ergonómicos y sicosociales, hay una carga relevante de enfermedades ocupacionales y crónicas. La agricultura es una de las industrias más peligrosas, la tasa de mortalidad laboral es de 21.4 por cada 100 mil trabajadores, muy por encima del promedio nacional (de 3.6). Las largas horas bajo exposición solar directa, contacto con pesticidas, posturas forzadas, uso de maquinaria pesada y las tareas repetitivas favorecen el desarrollo de patologías específicas, lesiones por esfuerzo repetitivo, dermatitis por contacto y enfermedades respiratorias, se documentan casos de pérdida auditiva inducida por ruido y cánceres ocupacionales por exposición a químicos. Se reporta además una alta prevalencia de enfermedades crónicas y ocupacionales, hipertensión arterial, diabetes tipo 2, trastornos musculoesqueléticos, infecciones dérmicas y problemas visuales. En 2019, más de 217 mil trabajadores agrícolas fueron diagnosticados con sobrepeso y obesidad, 106 mil 574 presentaron hipertensión, 82 mil 968 tienen diabetes mellitus. Se suman los trastornos de salud mental, ansiedad, depresión y trastornos del estado de ánimo, que en conjunto afectaron a más de 100 mil de las y los trabajadores agrícolas en 2021. 
Para minimizar los riesgos existen disposiciones específicas de saneamiento a trabajadores que realizan labores manuales, suministro de agua potable, instalaciones sanitarias y condiciones básicas de higiene, pero no son obligatorias para todos los empleadores. A partir de programas públicos se reconocen avances en la cobertura, pero más de 60 por ciento de esta población sigue sin acceso pleno a servicios de salud, sus parejas tienen acceso limitado, en tanto que los hijos de las y los trabajadores muestran mayor cobertura gracias al financiamiento estatal, hace falta también anticiparse a las consecuencias del envejecimiento laboral en la productividad del sector agrícola. El artículo completo se incluye en la edición de 2025 de “Migración y Salud” del Consejo Nacional de Población (Conapo), junto con otros estudios al respecto, puede consultarse en https://ow.ly/M4SQ50Y1p1A 
La industria agrícola es un sector que genera cientos de miles de millones de dólares anuales, pero mantiene una cobertura fragmentada de salud, elegibilidad restrictiva y falta de atención especializada para poblaciones en movilidad. Fortalecer y crear un programa federal de aseguramiento portátil que garantice la continuidad en la atención médica para las y los trabajadores agrícolas tendría que ser estratégico, toda vez que se trata de una de las principales fuentes para la alimentación de la población estadunidense.
*Secretaria técnica del Conapo   X: GabrielaRodr108

Miedo y jornadas extenuantes, el costo humano de las remesas
Considerados “héroes”, los migrantes piden voz en la vida política del país
▲ La Presidenta debe saber que tiene aliados en Estados Unidos, asegura Efraín Jiménez Muñoz, actual coordinador del Colectivo de Federaciones y Organizaciones Mexicanas Migrantes.Foto La Jornada
Julio Gutiérrez
Periódico La Jornada   Viernes 6 de febrero de 2026, p. 16
Para un mexicano que vive en Estados Unidos, enviar 300 dólares cada mes a sus familiares no es misión sencilla: debe trabajar de lunes a sábado, en jornadas que superan 12 horas diarias; compartir habitación con alrededor de cuatro personas y evitar, a toda costa, enfermarse, por los altos costos de los servicios de salud.
La remesa promedio mensual fue de 300 dólares hasta la pandemia, según el Banco de México. Esa cifra subió a 390 dólares, de 2022 a la fecha.
Efraín Jiménez Muñoz, actual coordinador del Colectivo de Federaciones y Organizaciones Mexicanas Migrantes (Colefom), llegó a Estados Unidos sin documentos y comenzó a mandar dinero a su familia en Zacatecas.
Pero en su experiencia, y la de cientos de mexicanos que viven del otro lado de la frontera, reunir esa cantidad, con el miedo de ser deportado en cualquier momento, se volvió misión complicada, cuenta en una plática con La Jornada.
“Para empezar, debes pagar una renta de entre 2 mil y 2 mil 500 dólares, que es de lo más económico. No es el alquiler de una casa completa o un cuarto para uno solo, es una habitación que compartes con tres o cuatro personas. Esos lugares están más o menos a una o dos horas de los centros de trabajo.
“Eso significa que diariamente debes trasladarte lejos, te paras temprano para ir a trabajar. Luego está la jornada laboral –para conseguir la suficiente– que puede ser de alrededor de 12 horas. Entonces trabajas 12 horas, y de ida y vuelta son dos horas más. Lo único que haces de lunes a sábado es llegar a dormir.
“Cuando llega el domingo, lo único que quieres es hacer una carne asada y disfrutar una cerveza, pero no puedes, porque los vecinos se quejan (y se corre el riesgo de que llegue la migra). Entonces es ir a trabajar solamente. ¡Ah! y sin enfermarse, porque allá pagar un doctor es caro, bastante caro”, relata Jiménez Muñoz.
¿Qué ocurre cuándo vuelven?
El momento crítico para los migrantes, quienes han sido considerados en México como verdaderos héroes, precisa, es cuando llega la hora de volver a casa, donde no tienen acceso a la seguridad social, y en sus comunidades, muchas veces, los servicios básicos no llegan, por lo que es complicado ver reflejado el llamado sueño americano.
Estos connacionales que radican en el exterior y que tradicionalmente salen de localidades altamente rezagadas en busca de una oportunidad, tienen una solicitud para las autoridades: “que seamos héroes sólo de palabra, queremos que no nos dejen fuera”.
Por esta razón, el coordinador del Colefom, que agrupa a 160 colectivos de mexicanos que viven en más de 30 ciudades estadunidenses, está en México con el objetivo de presentarle a la presidenta Claudia Sheinbaum una propuesta que incluye, entre otras cosas, proyectos de inversión compartida para las comunidades de alta migración.
“La comunidad mexicana en Estados Unidos, que suma entre 30 y 40 millones de personas, es parte integral de la nación mexicana y contribuimos de manera significativa a la economía por medio de las remesas… Pero a pesar de ser llamados “héroes migrantes” en el discurso, sentimos que nuestras contribuciones no se traducen en acciones concretas”, precisó Jiménez Muñoz en la entrevista.
“Un punto relevante es que nuestras remesas pagan impuestos, cuando mandamos el dinero a nuestras familias y ellos con esos recursos compran cosas aquí, pagan ese 16 por ciento del IVA”.
Pese a lo anterior, al regresar a sus comunidades de origen, los migrantes se encuentran con que éstas se encuentran abandonadas o carecen de presupuesto y, por tanto, de servicios básicos.
“La mayoría de los migrantes somos de comunidades rurales, marginadas y de extrema pobreza, donde los presidentes municipales no invierten, porque no les reditúa votos y el presupuesto municipal es muy pequeño”, enfatizó.
Los “héroes” migrantes se las ven negras si se considera que en México no tienen acceso a la seguridad social o al sistema de pensiones, al mismo tiempo que, en Estados Unidos, pese a que pagan impuestos, no tienen derecho al seguro social, los servicios de salud o el seguro de desempleo.
“Sentimos que estamos siendo dejados afuera de la toma de decisiones y quedamos así porque nuestra contribución no se ve reflejada en los servicios que se nos dan, ni en Estados Unidos ni en nuestras comunidades de origen.”
Propuestas concretas
Por esta razón el Colefom trae a México una serie de acciones concretas con las que buscan integrarse de forma más activa a la vida pública de su país, mismas que esperan presentar a la jefa del Ejecutivo.
En primer lugar, buscan que con la reforma electoral se garantice la representación de los migrantes en el Congreso, con mecanismos que eviten que los partidos los coloquen en posiciones de baja rentabilidad. Quieren poder votar directamente por sus diputados y senadores, y asegurar que sean líderes con méritos y trayectoria en el servicio comunitario, al tiempo de conocer las necesidades de sus comunidades.
También, explicó, plantean que haya voces en el Congreso que defiendan el presupuesto para las comunidades de alta migración y marginación, y de ser posible, programas de inversión en proyectos sociales y productivos en sus localidad que generen alternativas a la migración y mejoren la calidad de vida, que incluyan el acceso a servicios básicos y un sistema de salud.
Los connacionales que radican en Estados Unidos también piden que el gobierno mexicano invierta más en los consulados para que todos los trámites que se tienen que realizar se autoricen (o nieguen, de ser el caso) de forma más rápida, al mismo tiempo de incluir propuestas como que el idioma inglés sea obligatorio en la educación básica.
“La Presidenta debe saber que tiene aliados allá que somos nosotros. Una diáspora que vive en varias ciudades y que podemos ayudar a contrarrestar los embates”, agregó Jiménez Muñoz.